El parapente y el paramotor son dos disciplinas de vuelo que comparten la misma ala, pero no la misma forma de volar, de hecho lo normal es que ni siquiera compartamos las mismas horas de vuelo del día. Esto se debe a que el “motor” que nos empuja cuando practicamos vuelo libre sea el viento y el sol, justo los dos elementos que entorpecen el vuelo en paramotor.

El parapente aprovecha las corrientes de aire que chocan contra las montañas y asciende para mantenerse flotando en esa masa de aire, así como aquellas burbujas o columnas de aire caliente que por efecto del sol al calentar el suelo se han desprendido de este para elevarse incluso varios miles de metros (imaginároslo como si fuera una lámpara de lava). En los mejores días de vuelo en la zona centro de España es fácil llegar a los 4000mts. de altitud, incluso se pueden llegar a conseguir 5000 m.

Parapente Biplaza

Por otra parte, el paramotor no necesita de viento ni de térmicas para permanecer en vuelo, para eso tenemos un motor y una hélice, podemos ir donde nos plazca a la altura que nos plazca. Por esta razón el viento nos resulta un estorbo para volar cuando vamos de cara a él y, las térmicas, al no necesitar aprovecharlas se conviertes en incómodas turbulencias que atravesar. La mejor manera de no encontrar térmicas ni viento es utilizar las primeras y las últimas horas de luz del día.

En invierno se aprovecha mejor el paramotor, por las escasas condiciones para el vuelo libre y en verano las muchas horas de insolación y por tanto las numerosas térmicas que se generan son ideales para el vuelo en parapente.

Paramotor Biplaza
Otra diferencia entre las dos formas de volar son las distancias que se pueden llegar a cubrir. Aunque los records de España y el mundo de vuelo de distancia en parapente superan los 400 y los 600km. respectivamente, son distancias que no están al alcance de un aficionado cualquiera. Distancias de hasta 100 km. son relativamente normales para un piloto experimentado. Pero con el paramotor estas distancias son fácilmente superables por cualquier piloto con ganas de viajar, su velocidad ligeramente mayor y sus cuatro horas de autonomía permiten hacer distancias de 200km. con facilidad.

La maniobrabilidad es otra característica en la que se diferencian estas dos disciplinas, el parapente nos permitirá mayor libertad de movimientos, incluso hacer acrobacias, cosa que por el mayor peso del paramotor y su postura de vuelo más rígida nos pondrá bastante más difícil.

Concluyendo… desde mi punto de vista de piloto de ambas aeronaves, el parapente y paramotor son dos complementos fantásticos para el vuelo. Uno me transmite libertad, paz, relax… pero también emoción cuando logro altura y puedo hacer alguna acrobacia, el otro me deja ver lugares a los que nunca hubiera llegado a pie, sobrevolar ríos y lagos a ras del agua, jugar entre los aspersores de riego automático, ir donde a mi me plazca, pero siempre volando…

Y ahora dime… ¿Cuál es tu forma de volar?

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